Turismo Baza. Oficina de Turismo. Baza - Granada. Nº: OT/GR/00025

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CONJUNTO PLAZA MAYOR
    El conjunto histórico de Baza, declarado Bien de Interés Cultural en 2003, ha tenido como centro neurálgico desde la Edad Media a esta plaza, dominada por la fortaleza de la alcazaba, y en cuyo ámbito se situaban los edificios símbolos del poder civil (ayuntamiento, audiencia del corregidor, cárcel) y religioso, eje de la actividad económica y lugar de la mayoría de los actos cívicos, devocionales, sociales y festivos. Su perímetro inicial ha crecido notablemente, ya tras la conquista se derribaron ciertas casas, es posible que como otras plazas castellanas estuviese porticada y en 1611 se acometió el definitivo ensanche derribando algunos inmuebles situados frente al ayuntamiento, que ocupaban la parte central de la actual explanada. Siempre ha contado con una fuente abastecida por el caz Mayor. El inicial caño nazarí fue sustituido por una artística fuente de mármol de Macael realizada en 1526 que fue destruida en el terremoto de 1531 y la actual, instalada inicialmente en el parque de la Alameda, se colocó aquí en 1873.

Iglesia Mayor de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación

    El conjunto se alza sobre el solar de la antigua mezquita aljama, purificada y consagrada como iglesia cristiana tras la conquista. Una vez erigida en Colegiata, el cabildo acordó su reconstrucción el 12 de diciembre de 1528. Se proyectó un diseño gótico, con capilla mayor, trascoro y posiblemente tres naves, encargándose la ejecución a los canteros vizcaínos Pedro de Urrutia, Juan de Arcega y Eusebio de Praves. Durante los dos primeros años y medio se levantó la mayor parte de la cabecera del templo, pero el terremoto de 1531 derrumbó casi toda la obra nueva, así como buena parte del campanario, que cayó sobe la fuente de la plaza. Para retomar la obra se solicitó el consejo de un arquitecto que comenzaba a despuntar en el arzobispado de Toledo y que al poco sería nombrado maestro mayor de su catedral y arquitecto real, Alonso de Covarrubias, uno de los pioneros del Renacimiento en España. En 1533 llega a Baza y ante la doble posibilidad de derrocar lo que quedaba en pie y realizar un proyecto de nueva planta; o bien aprovechar todo lo que fuera utilizable, se llegó a una solución intermedia: aprovechar las capilla absidiales, pero eliminar el trascoro para dar más amplitud a la capilla y altar mayores, situando en su lugar una girola para unir ambos espacios. Para la ejecución del proyecto Covarrubias contó con la colaboración del maestro de cantería Rodrigo de Gibaja.
    Estamos ante un interesante edificio híbrido entre el Gótico final y el primer Renacimiento. Se encuentra elevada sobre la plaza Mayor, a la que se abre por su lado izquierdo. Su aspecto exterior es de sólida fabricación de cantería, marcados los distintos tramos por contrafuertes adosados tanto cuadrados como circulares, antiguamente rematados por pináculos, e iluminada por altos ventanales de medio punto abocinados. Tiene dos puertas, la principal situada frente a la plaza, llamada de la Encarnación, y otra muy sencilla a los pies que da a la plaza de la Magdalena. Existe una tercera portada cegada, llamada de la Piedad y situada al inicio de la rampa de acceso principal.
    La portada de la Encarnación es una suerte de retablo dividido en tres niveles. El inferior presenta un arco de medio punto encuadrado entre cuatro columnas compuestas, que enmarcan dos hornacinas vacías. El siguiente cuerpo, separado del anterior por un entablamento con el escudo real en su centro, cuenta con dos columnas corintias de fuste muy decorado. En su interior, una hornacina con arco rebajado presenta la iconografía del misterio de la Anunciación y la Encarnación: el arcángel san Gabriel aparece en el momento de comunicar a la Virgen la encarnación en su seno del hijo de Dios, representado por la paloma del Espíritu Santo sobre su cabeza. Cierra la portada un tondo con relieve de Dios padre.
     La portada de la Piedad cuenta con un diseño similar a la anterior, aunque más simple: arco de medio punto con su rosca cubierta de filigranas entre dos columnas corintias adosadas, sobre el que figura un dintel con decoración vegetal y veneras, todo ello coronado por un medallón con el relieve de la Virgen y el Cristo muerto. Protege al conjunto una cornisa de mármol blanco con una inscripción en su cara interna que dice: A gloria y omra de Dios nvuestro señor i de sv bendita madre / izo esta obra el licenciado don Casio Martínez Gutierrez año de 1676. Es probable que esta portada, al realizarse la última ampliación en los pies de la iglesia, se desmontase y trasladase desde la fachada de la plaza de la Magdalena a esta nueva ubicación, realizándose entonces la austera puerta de cantería que se abre a aquella plaza.
    La torre es obra de fray Pedro de San Agustín, monje jerónimo del monasterio murciano de La Ñora y fue mandada construir para sustituir a la primitiva destruida por el terremoto de Lisboa en 1755. Se alza sobre cuatro cuerpos decrecientes, los dos primeros cuadrados y los superiores de planta octogonal con sus lados abiertos por arcos para otras tantas campanas. El alzado se remata con una cúpula de perfil contracurvo abuhardillado.
    El interior del templo se divide en tres naves de igual altura, siendo la central más ancha, y en cuatro tramos separados por dos hileras de gruesos pilares circulares. Adosados a ellos hay pilastras de estilo dórico de las que parten los haces de nervios que sujetan las bóvedas de crucería. Las naves se cubren con bóvedas estrelladas, siendo más complejas las de la calle central, que cuentan con botones en las claves. La separación de los distintos tramos se realiza por medio de arcos de medio punto en la nave central y apuntados en las laterales. En la calle central, a la altura del púlpito, se ubicaron durante la época moderna los escaños donde se sentaban los miembros del concejo. El presbiterio elevado, con el altar mayor y su tabernáculo, y la capilla mayor, separada del resto de la cabecera por tres arcadas dobles de medio punto realizadas por el maestro Gabriel Ruiz antes de 1575, se sitúan en el tramo final. Para resaltar este ámbito litúrgico, tanto sus cuatro pilares como las arcadas posteriores están decorados con pinturas al fresco de motivos florales y angelotes. La girola de forma pentagonal y con bóvedas de crucería de diversa traza, conecta las naves laterales con las cinco capillas radiales, de planta irregular.
    Las distintas capillas cumplían una doble misión: destacar determinados cultos y servir de enterramiento y conferir prestigio social a las familias más eminentes de la ciudad. Si comenzamos desde la puerta de entrada de la plaza Mayor y avanzamos de izquierda a derecha, aparece en primer lugar la gran capilla de la familia Araoz, también llamada del Sagrario o de la Virgen del Pilar. Juan de Araoz, hidalgo originario de Oñate (Guipúzcoa), fue uno de los más ricos regidores de la ciudad. Casado con la hija del jefe de la casa de los Enríquez. La obra de la capilla se comenzó antes de 1534, según trazas de Diego de Siloé, y fue ejecutada por Rodrigo de Gibaja. El arco de acceso, de medio punto, contiene una espléndida muestra de decoración plateresca tanto en su exterior como en el intradós. Destaca la impresionante ejecución de los escudos de sus titulares: el blasón central con las armas de los Araoz, situado sobre la portada y enmarcado por un arco de medio punto con grutescos y venera, aparece sustentado por dos grifos o dragones alados. Los dos escudos pequeños, situados en los tímpanos, representan las armas de su esposa: Pérez de Santisteban y Lugo. Los motivos heráldicos se repiten, desafiantes por su majestuosidad, sobre el paramento de la capilla que da sobre la plaza Mayor. En este caso las armas de Araoz aparecen sujetas por gigantes y rodeadas de hojarasca, mientras que las de su mujer se sitúan, orladas, en los contrafuertes circulares. La capilla cuenta con diversos altares y retablos contemporáneos en su interior, como el de la Sagrada Familia, realizado en mármol blanco en 1889, el de la Inmaculada Concepción y el nuevo de la Virgen del Pilar, estos últimos de madera sobredecorada y realizados en los años cincuenta del siglo XX.
    Discurriendo hacia la girola, se encuentra la capilla del Santísimo Cristo de los Méndez, denominada así por una antigua talla de madera de un Crucificado, de la primera mitad del siglo XVI, que desapareció durante la última guerra y que ha sido suplida por una nueva imagen realizada en 1943 por Martínez Olalla. La familia Méndez Pardo, patrona de la capilla, fue una noble estirpe bastetana que ostentó varios oficios en el concejo y colocó a varios de sus miembros en la jerarquía eclesiástica de Granada, Almería y Baza. La siguiente es la capilla del Santo Cristo de los Santaolalla, otra estirpe característica de la élite bastetana desde la conquista, construida en 1571 por el regidor Francisco de Santaolalla. Hoy se denomina de Nuestra Señora del Carmen. La tercera, situada en el centro de la girola es la de la Virgen de la Esperanza, a continuación se encuentra la de la Virgen de las Angustias, antes llamada de San Máximo Comentariense, pues hasta la Guerra Civil tuvo un retablo dedicado a este mártir romano, cuya festividad se celebra el 19 de noviembre y cuyo cuerpo se acostumbraba a sacar en procesión rogativa por la ciudad cuando se consideraba necesario. El retablo, de madera dorada de tres calles y ático, lo realizaron Pedro Díaz, el maestro Flores y Miguel Cano, notable entallador granadino, padre de Alonso Cano. Comunica esta capilla con la siguiente, la del Bautismo, a través de un arco rebajado. Históricamente se denominó del Ave María, como reza en el dintel de entrada o de los Salazares. Destaca su bella portada renacentista, compuesta de arco de medio punto con arquivoltas enmarcado entre pilastras corintias, al que se superpone grueso arquitrabe y frontón, rematado por pináculos y con una pintura al fresco del Espíritu Santo en el tímpano. Se realizó en 1575 para el enterramiento del cuarto abad, don Álvaro de la Torre. Al lado de esta capilla se encuentra un postigo, ahora cegado pero existente ya en el siglo XVI, por el que se accedía a través de una escalera a la alcazaba.
    En el crucero, confrontada con la de Araoz, se encuentra la capilla de la Concepción, también llamada del Rey de los Corazones (por la imagen de un Niño Jesús del escultor Salzillo con que contaba) o de San Francisco de Asís. Es la más espaciosa y se cubre con arcos de medio punto y bóveda nervada. Se accede a ella por un gran arco semicircular con profusa decoración plateresca y con escudos heráldicos: el central, situado sobre la clave, está sujeto por ángeles. Su patronato perteneció a los Hurtado de Mendoza, linaje de regidores oriundos de Purchena, y conserva el enterramiento de la familia García de la Serrana.
    Siguiendo el recorrido, la primera capilla de la nave derecha es la dedicada a San Antonio, de factura gótica, antes dedicada a San Blas por un voto de agradecimiento de 1632 al haber frenado una epidemia. Contaba con un retablo del santo costeado por el abad Raval y Olea (1681-1697). La actual capilla del Sagrado Corazón de Jesús se llamó de los Reyes Magos y a partir de 1765, capilla del Socorro. Se construyó entre 1559 y 1562 por Hernando de Arroyo para el enterramiento del licenciado Juan de Baena de Ayala y su familia, y contaba con un retablo pintado de los tres reyes. Su patronato pasó al abad Acuenza que construyó un magnífico y dorado retablo barroco, con imágenes de esta advocación mariana y de los tres arcángeles, atribuido a Salcillo y del que no se conserva nada. En su arco de entrada se encuentra el escudo heráldico de su promotor, cuya lápida sepulcral es aún visible en el suelo. Cuenta con un retablo de su actual imagen titular y con imágenes de san Francisco de Asís y san Benito Abad.
    A Santa Bárbara, patrona local, se dedica la siguiente, aunque hasta comienzos del siglo XX fue del Bautismo, por encontrarse aquí la pila de cristianar. Las imágenes actuales son la Milagrosa, la Virgen de Fátima y santa Rita, ésta última procedente de su ermita. En la última y también inacabada capilla de esta banda estuvo el sagrario y también la sacristía durante parte del siglo XVI. Este espacio solo cuenta con el arranque de las bóvedas y en la reciente restauración y tras derribarse la colindante casa del Campanero, se ha dejado al aire libre.
    En la nave de la izquierda se encuentran cuatro capillas hornacina con retablos dedicados a San Blas, San José, la Virgen de Lourdes y María Auxiliadora. Fueron realizados tras la Guerra Civil, excepto el de Lourdes, que se erigió a finales del siglo XVII a San Felipe Neri y que conserva sus yeserías policromadas y columnas salomónicas.


Antigua cárcel o actual Ayuntamiento

    La cárcel de la estuvo ubicada durante el siglo XVI en el edificio del concejo. En 1752 se decidió acometer la construcción de una nueva en un solar de un rincón de la plaza Mayor. El proyecto realizado por Domingo Tomás fue aprobado por la Real Academia de San Fernando en 1794. Pero problemas como la malversación de los fondos recaudados y la Guerra de la Independencia, volvieron a parar el proyecto. En 1826 se concedió de nuevo autorización real, en 1830 se comenzó definitivamente la construcción de la prisión que se terminó tras años más tarde.
    El resultado fue este edificio de cantería de estilo neoclásico compuesto en su origen por dos pisos, en el que se disponen regularmente cinco vanos rectangulares por planta, separados por pilastras lisas de orden toscano que recorren toda la altura de la fachada y cornisa. En su interior se organiza en torno a un patio con gruesas arcadas de piedra en la planta baja. En 1933 sería remodelada para alojar el Instituto local de Segunda Enseñanza y tras la Guerra Civil se le añadiría la planta superior, el frontón curvo y el torreón con galería de la izquierda, ocupándose el callejón de la Cárcel, que rodeaba el edificio en sus lados oeste y norte y lo separaba del seminario. El centro clausurado al concluir el conflicto sirvió como arresto de presos políticos  republicanos y sede del Juzgado Militar encargado de juzgarlos. No volvió a abrir sus puertas como Instituto Laboral hasta 1952, dos años más tarde pasó a denominarse José de Mora y en 1965 se trasladó a su actual edificio. Este inmueble pasó a ser la sede del Ayuntamiento de Baza en abril de 1984.

 

Antiguo Seminario Menor

    Fundado en 1603, el que fuera colegio seminario de la Inmaculada Concepción, por acuerdo del cabildo colegial, el ayuntamiento y el obispo Fonseca, e inaugurado en 1624. Su objetivo era promover la enseñanza secundaria de los jóvenes de la ciudad y su abadía, que debían además prestar servicio en el coro de la iglesia Mayor. Tras suprimirse, junto con la colegial, sería refundado como sección del seminario de Guadix, pero mantuvo una lánguida existencia hasta su desaparición a comienzos del siglo XX. En 1945 acogió al colegio de las Misioneras del Divino Maestro y recientemente ha sido remodelado para acoger diversas actividades de la iglesia y sus sacerdotes. La fachada presenta una distribución irregular de vanos y oculta un gran patio interior con galería de pilastras de ladrillo.
    A la izquierda de este edificio se encuentra uno de los comercios más antiguos de la ciudad, la confitería Castellano, fundada hacia 1840, en la que destaca la labor de sus muebles de estilo historicista realizados por la saga de los ebanistas Jiménez hacia 1880.


Edificio del Casino

    En 1880 se fundó la sociedad Casino Bastetano, en cuya sede, levantada doce años más tarde sobre la antigua posada de Guirao, se daba cita lo más granado de la burguesía local. En su fachada destaca la disposición de vanos y arcos de ladrillo, engalanados con balaustres y columnas de mármol.



Antiguo Ayuntamiento o Museo Municipal

    El concejo de Baza se constituyó al poco de la conquista de la ciudad para ordenar la vida social. Se reunió en diversos locales: la antigua mezquita aljama, la iglesia de San Juan, la ermita de la Trinidad o en la casa del corregidor. En 1493 se llegó a un acuerdo con el Hospital de Santiago por el que éste cedía al ayuntamiento una tienda en la plaza Mayor. Comenzaba así la historia del edificio que ha sido sede del Ayuntamiento durante más de quinientos años y es uno de los mejor conservados del antiguo reino de Granada. La primitiva casa consistorial sufrió los efectos del terremoto de 1531, por lo que se inició una nueva construcción adquiriendo para ello algunos inmuebles aledaños.
    Se trata de un sobrio edificio de estilo renacentista de tres plantas. La baja y la primera se sitúan detrás de un gran pórtico con tres arcos de medio punto ligeramente rebajados y sostenidos por gruesas columnas de mármol, con capiteles compuestos las del centro y dóricos las de los extremos. Aquí se pueden admirar dos recámaras de lombarda usadas en el sitio de Baza por los Reyes Católicos. La última planta está delimitada por una moldura y cuenta con tres vanos adintelados dispuestos regularmente sobre los arcos, que abren a un balcón corrido con baranda de hierro y sostenido por ménsulas de forja. Desde él se tremola el pendón real cada 4 de diciembre, aniversario de la conquista de la ciudad.
    Sobre la albanegas de los arcos se encuentran, de derecha a izquierda, las armas talladas en piedra del corregidor, del rey Felipe II y de la propia ciudad. En el extremo izquierdo, una lápida de mármol recoge la siguiente inscripción: Esta obra mando hazer Baça siendo corregidor Della Pedro de Miranda Salon y su alcalde maior el licenciado Antonio de Rueda. Anno de 1592. El escudo de Baza muestra una interesante imagen de su casco urbano, cercado por los dieciséis castillos de su asedio, en la que es, por lo que se conoce hasta hoy, la representación más antigua de la ciudad.
    El antiguo salón de plenos, que ocupa la planta principal y se abre al balcón, conserva bastantes elementos originales. Sobre la pared en que se situaba la presidencia se encuentra un fresco con las armas de Felipe II sujetas por águila imperial bicéfala, pintado en 1593 y apareció en las obras de rehabilitación de 1987. En el lado opuesto se conserva la antigua capilla donde los ediles oían misa antes de iniciar los cabildos. Empotrada en la pared y cerrada con puerta de dos hojas, está cubierta con un frontón partido protobarroco en el que se sitúa una hornacina con la imagen de Santa Bárbara, patrona de Baza. El retablo, barroco y de madera sobredorada, contiene una tabla de buena factura que representa al centurión Longinos alanceando a Cristo en la Cruz.
    El antiguo Ayuntamiento es hoy la sede del Museo Municipal, inaugurado en 1998. Al que recientemente se ha anexionado el edificio de la Alhóndiga. El museo alberga entre otras una amplia muestra de objetos procedentes de los yacimientos relacionados con la ciudad iberorromana de Basti, como la réplica de la Dama de Baza y el busto ibérico del llamado Guerrero de Baza, urna funeraria datada entre los siglos I al II a.C. y encontrada en las inmediaciones de Cerro Largo en 1995. También una colección de cerámica andalusí, una selección de documentos del Archivo Municipal y dos mazas de plata del concejo realizadas a comienzos del siglo XIX por el platero granadino Castro.


La Alhóndiga

    La alhóndiga en el mundo islámico eran los edificios en los que se recibían productos para su comercialización y se alojaban los mercaderes, de donde deriva el término fonda. La alhóndiga municipal de la calle Zapatería fue vendida en 1590, y los ingresos se aplicaron a la construcción de una nueva. Este es el origen del edificio actual que es una soberbia construcción de planta rectangular con seiscientos cuarenta metros cuadrados por piso, organizada en cuatro crujías en torno a un patio central. Su fábrica es de tapial enfoscado de mortero, con refuerzos de sillares en las esquinas de la planta baja y de ladrillo en las superiores. En la parte que da sobre la calle Alhóndiga, donde se localizaban las habitaciones de los huéspedes, se abre la puerta principal, con arco semicircular de piedra rebajado y dovelas destacadas. Cuatro balcones con barandas de hierro se disponen simétricamente en el primer piso y en el segundo, separado por una cornisa, se abren cinco ventanas; todos los vanos están recercados de ladrillo. Un alero sostenido por canes de ladrillo culmina la fachada. Los elementos interiores más interesantes son los gruesos muros de carga y los arcos de cantería de la planta baja, así como algunas columnas de mármol con capiteles compuestos y pies derechos de madera con zapatas, del siglo XVII, que sostienen la galería porticada del patio en los pisos superiores.
    La casa alhóndiga perdió su condición de centro distribuidor de mercancías a partir de la liberalización comercial propugnada por los ilustrados, pero se incrementó su importancia como fonda. Pasando a conocerse como la posada de la Alhóndiga. En 1862 fue enajenada a un particular y conservó su carácter de hospedería hasta el primer tercio del siglo XX. En enero de 2002 fue inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con el carácter de monumento. Y recientemente ha sido restaurado y es la sede del Museo Municipal de Baza.


ARCO DE LA MAGDALENA

    Era la principal puerta de la ciudad, también llamada puerta del Almizcle, en su origen pudo ser un puerta en recodo que comunicaba con un puente construido para salvar el foso o la cava de la Zapatería. Desde 1605 se le denomina puerta o arco de la Magdalena, debido a la capilla que dedicada a esta advocación mando erigir en el arco el clérigo Melchor Gallego. En 1887 tras debatir el conservarla o no como monumento histórico, el arco fue derribado, aunque aún son apreciables los volúmenes de las dos torres que lo sostenían.
   En esta plaza, también denominada plaza Menor, se encuentran varios edificios de interés. A ambos lados de la antigua entrada a la medina existen dos grandes casas barrocas de parecida factura e impronta levantina:
         -La Casa de la Audiencia o del Abad. Fue construida en 1796 por Damián de Espinosa de los Monteros. Muy transformada al ser habilitada como consultorio del Servicio Andaluz de Salud, se ordenaba en torno a un patio cuadrado con escalera. Sobresale la fachada principal, sobria, con zócalo de cantería y paramentos con cintas de ladrillo y cajones de mampostería. Tres vanos adintelados con recercados de ladrillo abren el piso inferior, con balcones coronados por frontones triangulares en la planta principal y la solana se remata con un interesante alero.
         -La Casa del regidor Antonio Candeal. Construida hacia 1784 y articulada alrededor de un patio central. La fachada de ladrillo y mampostería se distribuye en tres alturas. El piso inferior presenta el acceso principal desplazado con arco de medio punto y pilastras suspendidas, flanqueado por lo que fueron portales comerciales. Una balconada de forja integra los tres vanos adintelados con dovelaje y cornisa de ladrillo, a los cuales se superpone el ático con cuatro pequeños balcones bajo alero. En 1881 se convirtió en sede del Casino de Artesanos y un siglo más tarde en Casa de la Cultura del Ayuntamiento bastetano.
    El último edificio singular de esta plaza es el de la antigua Imprenta Cervantes, actualmente rehabilitado como viviendas. Es un ejemplo prototípico de la acumulación de estilos que caracteriza al urbanismo bastetano: tras una fachada historicista de 1885 nos encontramos con una casa del siglo XVI, con un patio interior con columnas de mármol blanco, capiteles de canto y zapatas, y posibles restos de armaduras en sus salas.


 ANTIGUAS CARNICERÍAS

    Durante años se estuvo discutiendo la idoneidad de diversos emplazamientos, pero parte de los ediles se oponían a que este equipamiento se construyese fuera de las murallas. Finalmente se eligió un espacio cercano, aunque extramuros, que implicaba derribar parte de la barbacana que protegía el arco de la Magdalena y construir sobre la acequia y la cava de la Zapatería. Entre 1542 y 1548 se realizaron varios diseños por el maestro Gibaja, que se fueron ampliando con la inclusión en el complejo de las pescaderías, el pósito de grano y el propio matadero.
    Las obras definitivas comenzaron en 1566, al adquirir diversos solares y derribar alguna torre de la muralla. La construcción, de estilo mudéjar, se realizó en un tiempo récord, menos de tres años, con una ingeniosa solución ideada por Gibaja para reducir costes: utilizar las viejas lombardas del asedio como pilares que soportasen las galerías porticadas del edificio. El edificio perdió su función de pósito al construirse uno nuevo en 1766, pero se estuvo utilizando como carnicería pública hasta 1855 y fue enajenado a particulares entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
    Actualmente resulta difícil reconocer los distintos espacios que componían el complejo de las carnicerías, pues se modificaron para dedicarlas a viviendas y a usos comerciales. Se trata de dos edificios con fachada principal a la calle Zapatería, unidos por una algorfa que cuenta con un alfarje de vigas de madera y dos gruesas jácenas transversales. Este pasadizo reposa sobre un pie derecho de madera y una esbelta columna de mármol con capitel compuesto (posiblemente procedente de las ruinas de la alcazaba) que suplen a las antiguas lombardas.
    El inmueble de la derecha conserva una bella galería abierta, sujeta por dobles canes y zapatas de cartón con perfil en S, con baranda de madera, pilastras con zapatas del mismo estilo y un alero volado de canecillos. En la pared hay una hornacina cerrada con una plaquita del año 1855 y una lápida, que en origen estuvo colocada sobre la puerta de acceso al recinto, con los escudos de la ciudad, de Felipe II y del corregidor, con la siguiente leyenda: Esta obra se hizo por mandato de los muy illustres señores Baça, siendo corregidor el muy illustre señor licenciado don Miguel de Texeda y alcalde mayor desta ciudad el muy magnifico señor licenciado Christoval de Terrazas. Acabose año de 1568. La inscripción fue labrada en mármol de Macael por el cantero Juanes de Aya a partir de un diseño del pintor bastetano Juan Antonio.
    En el edificio de enfrente se aprecia un grueso estribo de madera sobre el que se apoyan las cabezas de numerosas vigas en lo que debió de ser otra galería similar abierta al antiguo patio. Respecto a las demás instalaciones, el matadero estaría en la parte posterior del edificio que de a la plaza de la Cruz Verde; el pósito, en la planta alta, a la que se accedía por una escalera que estuvo bajo la algorfa, mientras que la pescadería posiblemente se abría a la calle Zapatería.
║ Al final de la Zapatería, esquina con la calle de los Dolores, se conserva parte de una gran torre de cantería que protegía el ángulo noreste de la muralla, la llamada torre de las Cinco Esquinas, posiblemente de época almohade. ║


IGLESIA CONVENTO DE SANTO DOMINGO

    La Orden de los Predicadores se instaló en Baza a mediados del siglo XVI, cuando el matrimonio formado por el licenciado Francisco Páez de Espinosa y doña Catalina de Luján y Guzmán, instaron al provincial de los dominicos en Andalucía a que fundase un convento en la ciudad bajo su patronazgo. En abril de 1553 el vicario de la Orden en Andalucía tomaba posesión de una gran huerta de seis fanegas de extensión regada por la acequia Mayor, situada en el pago de la Tamasca, en las afueras de la ciudad. Una hilera de nueve casas, en la parte de la huerta abierta a la calle, completaba la donación. El convento se puso bajo la advocación de Santa Bárbara. Los dominicos se comprometieron a levantar a su costa en aquellos terrenos casa, iglesia y capilla mayor. Los patronos, cuyas armas debían decorar el convento y la iglesia, se reservaban el enterramiento exclusivo en la capilla mayor para ellos y sus descendientes y a cambio cedían a la Orden diversos bienes raíces y rentas para el sustento de la comunidad y construcción de la capilla.
    En 1565 el viejo matadero fue adquirido por los dominicos, con ayuda de su protectora y sobre él se construiría parte del convento. A partir de 1608 se impulsó la construcción de la iglesia, que se inauguró el 1 de febrero de 1613. su fachada es sencilla y se divide en dos niveles mediante friso de triglifos y metopas con florones y cornisa. La parte inferior presenta arco de medio punto con arquivoltas decoradas y medusa en su clave y se enmarca entre dos columnas adosadas de orden dórico sobre pedestales. En el piso superior aparecen dos hornacinas con arcos de medio punto en forma de venera que albergaron sendas imágenes: según unos santo Domingo y santa Bárbara y según otros las de los Santos Médicos, san Cosme y san Damián. Los extremos de la cornisa están ocupados por pináculos rematados en bolas, cierra el conjunto un frontón culminado por tres pirámides similares.
    A través de la puerta se accedía perpendicularmente a la iglesia. Tras una primera estancia, cubierta por bóveda de yeso, se encuentra el sotocoro. Posee un notable alfarje de gruesas jácenas con sus papos labrados y zapatas de acantos que delimitan recuadros con motivos florales. Las vigas se apoyan sobre un trabajado arrocabe en donde se repite la leyenda “Año- 1617- 3 agosto”, la fecha de su finalización. Por una puerta situada a la izquierda, hoy cegada, se accedía al claustro. Al fondo hay una estancia con sencillo alfarje, y el coro alto conserva restos de pinturas murales, entre ellas un escudo de la Orden. Esta parte de la iglesia recientemente restaurada funciona como sala de exposiciones y conferencias. El resto del templo se encuentra en ruinas y al descubierto. La parte central de la fachada del convento la ocupaba la torre, que fue desmantelada en los años treinta al construirse el teatro.
    El magnífico claustro del antiguo convento, al que se accede por la entrada el teatro, está datado entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. De planta cuadrada y dos pisos, presenta cinco arcos de medio punto rebajados por banda, soportados por esbeltas columnas de mármol de orden dórico sobre pedestales. En las enjutas aparecen rosetones con la cruz de los dominicos y cada uno de los pisos se remata con un entablamento compuesto de friso de triglifos y metopas con florones y una cornisa, que se quiebra hacia fuera de forma muy original en el centro de cada uno de los lados. En la parte interior del claustro bajo se reproduce la arquería sobre pilastras adosadas, con profusa decoración vegetal de yeso en las arquivoltas, claves y arranques de los arcos. Aquí existen varias puertas hoy clausuradas y algunas muy decoradas, que comunicaban con la torre y la bodega del convento. El claustro superior presenta columnas de menor tamaño y hoy se encuentra cegado e integrado en las distintas viviendas. El centro del patio está ocupado por una fuente hexagonal que reemplaza a la que se supone originaria, que sería la situada en la plaza de Santo Domingo.
    Al piso superior se accedía mediante una monumental escalinata barroca, se desarrolla en tres tramos y se cubre con una cúpula sobre pechinas en la que hay pintados escudos de la Orden, rematada en una linterna abierta en seis arquillos. Se conservan diversos lienzos en las paredes y una inscripción de la restauración llevada a cabo por su propietario en 1908.
    Durante la Guerra de la Independencia fue el edificio religioso que más sufrió el saqueo de las tropas francesas, que incendiaron la iglesia y la convirtieron en almacén y cuadra, solo la capilla se pudo salvar. En 1809 residía en este convento, como hermano de un freile, el joven Baldomero Espartero, de donde partió para alistarse como voluntario contra los invasores, comenzando así su brillante carrera militar. El convento desamortizado y enajenado por el Estado en 1835, fue adquirido en 1884 por Luciano Dengra, cuyos herederos construyeron en los años treinta del siglo XX el Teatro Dengra, en el huerto del convento. El resto se dedicó a viviendas y a diferentes usos ( comercio, bodega,..)
║ Haciendo esquina con el convento y con la calle de la Corredera se encuentra la casa palacio de los Marqueses de Cadimo, construida entre 1802 y 1804. Se trata de uno de los escasos edificios neoclásicos de Baza y en él resaltan sendas galerías de arcos, así como un entablamento clásico culminado por una destacada cornisa en ambas fachadas. La que se abre sobre la plaza se organiza en torno a un balcón central, desde donde se contemplaban los actos sociales. En la fachada principal destacan la notable portada-balcón, con columnas toscanas de mármol y escudos de los titulares, así como la escalera de acceso y una torre mirador. ║


CASA PALACIO DEL DUQUE DEL INFANTADO

    Se trata de una de las casas solariegas más antiguas de la ciudad, la casa de los Espinosa, también conocida como “casa del cañico” por el pilar que se situaba en su centro, realizado en 1539 por el cantero Juan García de Gibaja. Se desconoce por qué se le ha denominado erróneamente de los duques del Infantado, estirpe que no tuvo propiedades ni intereses en la ciudad. La casa fue erigida en el siglo XVI por la familia Espinosa-Páez, patronos del convento de Santo Domingo, cuyas inconfundibles armas figuran en la portada principal. Posteriormente pasó por herencia a los Amador de Lezcano, quienes fijaron su escudo en la esquina de la casa, y luego entre los siglos XVII y XIX, perteneció a los Osorio de Calvache. Lo más notable del inmueble es su portada de piedra, de influencia toledana y decoración plateresca, así como la labor de su ventana y escudos.


IGLESIA DE LOS DOLORES O ANTIGUO ORATORIO DE SAN FELIPE NERI

    La congregación del Oratorio, difundida por España durante el reinado de Carlos II, fue introducida en Baza en 1676 por don Felipe Fermín, racionero de la iglesia colegial. La comunidad tuvo varios asentamientos provisionales hasta que en 1695 su promotor cedió unas casas de su propiedad en la cava Baja, frente a la muralla. La pequeña iglesia se acabó en 1702 y ese mismo año se adquirió una bella Dolorosa de José de Mora, la única talla del artista bastetano que existió en su ciudad natal y que acabó dando nombre al templo y a la calle.
    La portada fue levantada en 1741 con las limosnas de los vecinos. Se divide en dos cuerpos: el bajo, realizado en piedra, cuenta con un arco de cantería rebajado. A cada lado se sitúa una columna salomónica adelantada y una pilastra dórica adosada y entre ambas placas romboidales. Sobre el arco se encuentra una losa labrada de acantos y culminada por una corona real, con una imagen de la Dolorosa. Un entablamento curvo da paso al piso superior con sencillos estípites y semicolumnas dóricas que enmarcan un vano rectangular que da luz al coro. La espadaña de ladrillo es reciente.
    El interior es de planta de cruz latina y tres naves. La central más alta y ancha, se cubre con bóveda de medio cañón abierta mediante lunetos y dividida por arcos fajones sobre pilastras adosadas. El coro alto se sitúa a los pies, con antepecho curvo. Las naves laterales de escasa altura están rematadas en sus diversos tramos por bóvedas de arista. Un cúpula semiesférica con linterna cubre el crucero del templo, mostrando en el intradós de los arcos que la sujetan restos de pinturas con motivos vegetales. En los extremos de los brazos del crucero existen dos altares con retablos de factura idéntica y reciente: el de la izquierda tiene una imagen de san José y el Niño y el de la derecha una Virgen del Rosario. Sobre la nave derecha y al lado del retablo existe una tribuna con celosía y balcón de forja, construida en el siglo XVIII para que el obispo presenciase los cultos desde el colindante Palacio Episcopal.
    Un nicho abierto en el altar mayor deja ver la imagen de la Dolorosa en su camarín. Este espacio es de estilo rococó y planta cuadrada, sus paredes están forradas de elementos decorativos de madera de la Sierra de Castril, formando cuatro arcos adosados a los paramentos con pequeñas hornacinas vacías en sus claves, quedó sin policromar o dorar. El camarín está cubierto por una cúpula de yesería con una estrella central de la que pende un florón y muestra una recargada decoración que combina espejos, bolas de cristal de distintos tamaños y molduras varias. El objeto del camarín era resaltar la magnífica talla de Mora. La imagen sufrió enormes daños en la Guerra Civil y posteriormente fue restaurada.
    Durante la desamortización del siglo XIX las dependencias del convento se enajenaron y se dedicaron a varios usos y la iglesia permaneció clausurada durante mucho tiempo. Durante la guerra Civil fue almacén y en los primeros meses de la posguerra sirvió de cárcel para presos políticos. A partir de los años cincuenta fue reacondicionada y abierta como ayuda de la parroquia Mayor.
    La comunidad de San Felipe adquirió en 1752 una casa situada a la izquierda de la iglesia. Este inmueble cuenta con un gran patio central cerrado en uno de sus lados por el templo, fue reformado por el obispo fray Bernardo de Lorca (1773-1798) para convertirlo en Palacio Episcopal y residencia de los prelados de Baza. Destaca su cornisa de perfil contracurvo y la disposición simétrica de sus balcones y ventanas. Durante gran parte del siglo XX sus bajos han albergado unas conocidas bodegas.


 

REAL PÓSITO

    Estuvo instalado en el edificio que ocupaban las carnicerías y el matadero, hasta que en 1766 el gobierno autorizó la construcción de un nuevo almacén de granos en Baza. El Concejo acordaría adquirir un solar propiedad del marqués de Guadalcázar sito en la Plaza de la Trinidad. Se erigió un edificio sólido y de extensa planta, como convenía al uso para el que se destinaba, con zócalo de cantería y muros de cajones de mampuesto reforzados por ladrillo. La fachada se divide en tres bloques, el central de mayor altura, en el que se sitúa la gran puerta de acceso con arco de cantería rebajado con dovelas resaltadas. Sobre ella se disponen los escudos del corregidor, don Joaquín d Pareja Obregón, el rey Carlos III y el alcalde mayor Cortés.
    El edificio, que fue sede temporal de la Sociedad Económica de Amigos del País, también acogió representaciones teatrales durante todo el siglo XIX y primeros años del XX. Fue enajenado por el ayuntamiento y a partir de 1856 tuvo diversos usos: fábrica de pastas, vivienda y parte de él local de copas, con la modificación de las dependencias interiores y la apertura de varios vanos en la fachada.


BAÑOS ÁRABES DE MARZUELA

  
 Se sabe que existieron hasta tres baños árabes: estos de Santiago, otros en las inmediaciones de la mezquita aljama, posiblemente en la calle Alhóndiga, y los del barrio de San Juan, construidos ya en época cristiana. Tanto los de Santiago como los de San Juan son citados por el abad Navarro a finales del siglo XVIII. Los baños árabes de  Santiago o de Marzuela, nombre del arrabal musulmán al que daban servicio, pertenecían al último caudillo de Baza, Muhammad ibn Hassán, quien las vendió antes de exiliarse a África a su antiguo cautivo, Gonzalo de Quirós. La concentración forzada de los musulmanes bastetanos en la morería del barrio de San Juan provocó que dejaran de funcionar hacia 1517, cuando su dueño vendió el edificio y trasladó sus calderas y losas al nuevo establecimiento termal que abrió al año siguiente en aquel arrabal.
    En centurias siguientes el baño de Santiago fue utilizado como almacén, cuadra, bodega y leñera, hasta ser declarado monumento histórico-artístico en marzo de 1975. Tras diferentes intervenciones de restauración y consolidación, recientes estudios han venido a deshacer otro de sus mitos, el de su datación. Para Gómez Moreno sería del siglo XI o de fecha anterior. Los arqueólogos M. Bertránd, Mª A. Pérez Cruz y L. Sánchez Quirante, tras excavar el baño y sus aledaños, han realizado un exhaustivo estudio de materiales y de la planta del edificio, acotando su origen a finales del siglo XIII, en época nazarí.
    Los baños árabes derivan de las termas romanas y como éstas son baños de vapor. Era un baño público y se conserva en muy buenas condiciones debido a sus gruesos muros de hormigón enfoscados interiormente con mortero de cal, así como todas las dependencias: lo clientes accedían por el al-bayt al maslaj o zona del vestíbulo y guardarropa, excavada recientemente, situada al noroeste, en la calle Acequita. Aquí los clientes ( hombres por la mañana y mujeres por la tarde) pagaban y recibían del bañero los gruesos zuecos de madera con los que evitaban quemarse en el ardiente suelo.
     Desde allí se pasaba a la sala fría o bayt al-barid, cubierta por bóveda de cañón de ladrillo. Intencionadamente escorado respecto de la puerta de acceso, para evitar miradas indiscretas, se encuentra el vano que de paso a la estancia más grande: el bayt al-wastani, la sala intermedia o templada. Se trata de un espacio rectangular que cuenta con una zona central, cubierta por una bóveda esquifada, separada de la galería perimetral por una arquería de ladrillo, sostenida por pilares y por columnillas de arenisca con toscos capiteles de diversa factura en las zonas intermedias. La zona perimetral se cubre con bóvedas de cañón excepto en las esquinas donde hay bóvedas baídas. En esta dependencia los bañistas pasaban la mayor parte del tiempo, recibían friegas y masajes y circulaban alternativamente hacia las salas fría y caliente.
    La sala caliente o bayt al-sajun, cuenta con un suelo hueco sostenido por pilares de ladrillo por donde se filtraba el vapor creando un ambiente semejante a de una sauna. Se pueden apreciar aún en sus paredes las chimeneas de salida de los humos, por lo demás es similar a la sala fría (bóvedas de cañón, alcobas, posible pila…) Junto a la sala caliente, aunque a un nivel inferior, se conservan los restos de la última dependencia: el horno, o al-farun, una nave alargada donde se calentaba el agua en una gran caldera de cobre.
    Todas las estancias del baño cuentan en sus techos con lucernas o claraboyas, compuestas por bloques de arenisca de diversas formas (estrellas, lóbulos), en origen estaban rodeadas por un muro perimetral que evitaba el acceso a las cubiertas desde el exterior.
    Los baños de Baza fueron adquiridos por la consejería de Cultura, y a partir de 1999 se procedió al derribo de las construcciones superiores y colaterales y a la realización de varias campañas de excavación para su posterior puesta en valor y apertura al público.


IGLESIA DE SANTIAGO

   
Forma parte de las primeras fundaciones parroquiales realizadas tras la conquista, asentada sobre la mezquita del arrabal de Marzuela. La primera obra se terminó en 1505. Entre 1515 y 1528 se acometió la construcción de una capilla privada, la del ganadero Juan Romero y al poco se comenzó la capilla mayor y la torre. El terremoto de 1531 destruyó totalmente lo construido.
    El edificio actual se construyó entre esa fecha y mediados de siglo. Se diseñó una planta de tres naves, separadas por arcos de medio punto sobre pilares de base rectangular, con cabecera destacada y coro alto a los pies. La obra es de cantería y ladrillo, destaca la sencilla portada principal con arco de medio punto y sillería con arquivoltas y clave decorada. A su izquierda se encuentra la torre, de dos cuerpos, que responde al típico y sobrio modelo bastetano.
    Dentro del templo, en la nave de la izquierda se suceden diversas capillas, entre las que destaca una realizada en cantería y cuyo ámbito se proyecta fuera del templo. Es posible que se trate de la reconstruida capilla de Juan Romero y sus elementos (bóveda de crucería, arcos apuntados, ventanas abocinadas y contrafuertes de piedra), similares a los de otras coetáneas iglesias de la ciudad, hacen sospechar la intervención del equipo de Rodrigo de Gibaja.
    La nave central se cubre con armadura mudéjar de par y nudillo, reforzada por cinco tirantes pareados apoyados sobre zapatas. Decorativas piñas inscritas en octógonos de lacería cuelgan del almizate. En la cabecera se sitúa, destacada y separada por arco toral sobre pilastras adosadas, la capilla mayor cubierta con una espléndida armadura octogonal sobre pechinas, en la que se mezclan con gran acierto y belleza los elementos mudéjares y los renacentistas. Lo más relevante es su rica decoración, con policromía en tonos rojos, negros y dorados, que presenta elementos antropomórficos (cabezas barbadas, torsos de angelotes, testas con yelmos y cabecitas de querubines  en las pechinas), geométricos (casetones y elaboradísima lacería) y otros alusivos a la advocación del templo (veneras y cruces de Santiago).
    El altar mayor contaba con un gran retablo que desapareció en la Guerra Civil. Era de estilo tardorrenacentista, dorado y de tres cuerpos, con calles delimitadas por columnas y pilastras de diversos órdenes, numerosas tallas en relieve a tamaño natural y una pintura central de Santiago.
    La nave derecha, donde se abre una puerta de acceso al templo con arco rebajado, es un muestrario de distintos tipos de bóvedas: al lado derecho del altar se encuentra la capilla barroca cubierta con cúpula ovalada que muestra escudos heráldicos policromados en sus pechinas. A continuación, otra con cúpula semiesférica de casetones decrecientes hacia el centro, sobre, sobre un retablo moderno de san Juan de Dios, más adelante una bóveda estrellada con nervios decorados y, a continuación, sobre el zaguán de madera de la puerta lateral, una cúpula de media naranja con decoración geométrica que enmarca ramos de acanto. Se llega así a la capilla situada a los pies de la nave, la de San Andrés, hasta hace poco destinada a sacristía y hoy bautismal. Fue mandada erigir por fray Andrés Sánchez de las Navas y Quevedo, fraile mercedario y parroquiano de Santiago que llegó a ser obispo de León (Nicaragua) y de Guatemala y cuyo blasón se puede ver aún en la capilla.
    El edificio fue declarado monumento histórico-artístico en noviembre de 1983 y posteriormente restaurado.
║ En esta misma plaza, frente a la iglesia se encuentra el Hospital de Santiago, fundado en 1493 por don Enríque Enríquez. Su administración fue cedida a los monjes jerónimos. En 1541 se construyó un nuevo edificio en torno a un patio central, que tras la Desamortización pasó a propiedad privada. En 1909 fue derruido para levantar el actual edificio, para a ser regentado por el ayuntamiento y asistido por monjas mercedarias. Este centro ha estado en funcionamiento hasta la apertura del nuevo hospital en 1986 y hoy se utiliza como centro de servicios sociales. ║


FUENTE CAÑOS DORADOS

    En este lugar, situado junto a una de las entradas a la medina bastetana (puerta del Peso) y bajo las murallas de la alcazaba, existía desde época musulmana una fuente con pilar que, abastecida por la acequia Mayor, servía para aplacar la sed de los viajeros que llegaban por el camino de Granada y de abrevadero del ganado y de las caballerías que realizaban las labores de trilla en las contiguas eras. Históricamente recibió distintos nombres por su proximidad a varios referentes físicos: fuente de la Puerta Nueva, fuente del Peso de la Harina o fuente de los Alamillos, pero desde el siglo XVIII se conoce con su actual denominación.
    Destruido por el terremoto de 1531 fue reconstruido tres años más tarde, sufriendo varias rehabilitaciones hasta la definitiva de  1607 cuando se demolió un ruinoso torreón de la muralla. Sobre el pilar para el agua se levantó un frontis clásico delimitado por pilastras toscanas sobre basas, de las cuales salen los caños, que en su parte central asemejan máscaras y en los extremos leones o animales fantásticos coronados. Los espacios entre las pilastras contienen los escudos de Baza, del rey Felipe III y del corregidor de la ciudad. El conjunto lo cierra una cornisa corrida con la siguiente leyenda: Esta obra mandó hazer Baça siendo corregidor Della D. Antonio Álvarez de Bohorques, caballero del ábito de Santiago, señor de Veas, y su alcalde mayor el licenciado Mateo Ruiz de Morón. Año 1607.
    El aspecto de este pilar exento cambió totalmente al ser integrado en la actual fachada que lo aloja. Entre 1785 y 1792 se levantó la casa situada tras los caños según diseño neoclásico. En esta última fecha se construyó la airosa galería y balaustrada de mármol que sigue la disposición de los elementos de la fuente. Las dos ventanas situadas en su frontal se abrieron en 1894, bajándose a su ubicación actual los escudos laterales. En esta fuente se sumerge el tradicional Cascamorras durante su recorrido por la ciudad.


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