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Prehistoria

Huéscar y los municipios de su comarca conservan un importante número de yacimientos arqueológicos.
La explicación viene dada porque la comarca está enclavada en un cruce de caminos de vital importancia para las comunicaciones del sureste en la antigüedad. Existe una relación entre las culturas prehistóricas de Los Millares y El Argar de las tierras de Almanzora, y las cuencas de los ríos. Numerosos poblados prehistóricos se establecieron en el Altiplano Granadino.
Aunque no hay substrato arqueológico que dé indicios fiables para la datación del Neolítico, es posible que el abrigo natural de Piedra del Letrero haya que incluirlo en este período. Este abrigo natural con pinturas rupestres de estilo esquemático fue el primero que se descubrió como tal en la provincia de Granada, en 1915, por el abate francés Henri Breuil, encontrándose también los yacimientos de Cueva Carada.


Los Romanos

De entre los yacimientos de este período destaca sobre todos ellos los de la aldea de Torralba. Con menor entidad se pueden citar los restos localizados en los alrededores de la laguna natural de Fuencaliente, las evidentes muestras latinas de Las Fuentes del río Guardal, así como las impresionantes inscripciones de la calle Alhóndiga. Las inscripciones romanas están hechas sobre lápidas, utilizadas en su momento para la construcción de la alcazaba musulmana oscense. Por este motivo, es desconocido el lugar de su ubicación original.


Edad Media

Durante toda la Alta Edad Media, Huéscar y su comarca tuvieron un poblamiento rural caracterizado por un hábitat disperso. La agricultura y, sobre todo la explotación de ganado menor, fueron sus principales características económicas. Estas actividades económicas propiciaron que Huéscar y el Altiplano en su conjunto estuvieran ocupados por un conjunto de alquerías. A finales del siglo IX el geógrafo oriental al-Jacubi mencionó toda la región caracterizada por "las alquerías populosas, contiguas las unas a las otras, y praderas, valles, ríos, fuentes y campos sembrados".
Es a partir del siglo XIII cuando en la actual Huéscar nace un asentamiento urbano. En esta época el altiplano oscense se convierte en una tierra de frontera.
El 15 de febrero de 1243 se firmó en Toledo el privilegio de donación de Huéscar, Galera y Orce, con sus derechos, portazgos y salinas, en favor de la Orden de Santiago. El rey Muhammad I de Granada en 1246 se veía obligado a reconocer el dominio cristiano en esta frontera mediante el Pacto de Jaén. Sin embargo, esta aceptación fue únicamente aparente, ya que estas plazas eran de vital importancia para la estrategia militar del reino. En 1252 Alhamar, el rey granadino, subleva las morerías de frontera, obteniendo en la parte oriental las fortalezas de Cúllar, Orce, Galera y Huéscar.
En este constante toma y daca, en 1271 los cristianos volverían a recobrar la población. El control castellano finalizó en 1325 cuando el avance del rey nazarí Ismail I le permitió recobrar Huéscar y las plazas de Orce y Galera. Se tiene constancia de que en estas fechas se empleó precisamente en Huéscar, por primera vez en Europa, la pólvora.
En 1434 se produjo un nuevo avance castellano, que tuvo por resultado la conquista de Huéscar. La ciudad fue tomada al asalto por Rodrigo Manrique.
El dominio cristiano sobre Huéscar sería efímero. Apenas catorce años más tarde, en 1447, los musulmanes granadinos volvieron a recobrar la ciudad.
La incorporación definitiva de Huéscar a la Corona de Castilla se produjo en 1488. En una carta del marqués de Cádiz se narra que el alcaide de Huéscar, acompañado de otros moros principales, habían acudido a ofrecer la ciudad a los cristianos. Fernando "el Católico" había decidido que acudiera a recibirla, quedando como gobernador, Rodrigo Manrique, en recuerdo de su familiar que había conquistado la plaza en 1434.



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